!Qué bonito es el verano! El sol, el calor, las vacaciones-laborables –concepto éste que algún día explicaré–, las terracitas, las cervecitas, los planes vacacionales, la escapada masiva del puente de agosto… Y, ah, sí, ¡las Cacas de Colores!
Este último elemento, se ha incorporado a mi vida hace exactamente 2 años: la edad de mi retoño. Espero que no sea una costumbre, ya veremos, pero de momento no ha fallado: es llegar el verano, es pensar que vas a c currar un poco, pero poco, que como no hay guarde te vas a librar de ir al ambulatorio por los clásicos mocos y, un buen día, abres el pañal y zas: !las Cacas de Colores¡
A mi, este año, me llegaron previas al puente de agosto. Puente en el que, por supuesto, tenía superplaneado un viajecito, con sus billetes de avión “que no admiten cambios” y todo lo demás.
Al principio no le di la mayor importancia. Me dije, mira, ya eres una “madre-experimentada” que no se preocupa alocadamente por cada pequeña cosita, así que esto será “de algo que ha comido”. Fin del día 1. A tres días del puente de agosto.
Día 2 de Cacas de Colores.
(C. de C.): Haces que no piensas en el tema. Es una cosa pasajera y ya está. Llegas a casa, después de trabajar y te pasan el parte del día: la niña ha comido bien “¿y ha hecho caca?” dices como de pasada. Sí. DE COLORES. Respiras hondo, no pasa nada, es que todavía está eliminando colorantes. Eso es. Así que llega la noche, acuestas a tu cosita (mua, mua). Y a los cinco minutos: “mamáaaaaaa, picapica!” Acudes presurosa y ya el olor te avisa de que no te va a gustar nada lo que vas a ver. En efecto, ahí está: ¡Caca Líquida de Colores (C.L. de C.) Tono: pimentón. ¡Horror!
Aún así conseguí dominarme y no tirar para Urgencias e hice lo que hay que hacer: o sea, llamar a mi hermano, que para eso es médico.
Con su paciencia habitual y tras carcajearse de mi relato y del hecho de que tuviera el pañal pestilente con la C.L.de C. junto al jamón york y los yogures (convenientemente “neutralizado” dentro de una bolsa hermética de congelación, claro) en la segunda balda del frigorífico, me tranquilizó, me recomendó la “prueba del agua oxigenada” y que llevara a la niña a su pedíatra para mi tranquilidad.
Fin del día 2. A sólo dos días del puente de agosto.
Día 3 de C. de C.: Me levanto, me voy a trabajar. Llamo al pediatra y me dan cita para la tarde. De pronto, la llamada: la niña ha hecho caca… ¿Y? ¡PERFECTA! Respiro… Sigo trabajando, muy segura de mi: he salido ufana del tema “hoola, puente de agosto”, me digo. Media hora más tarde vuelve a sonar mi teléfono: la niña ha hecho caca. ¿Y? (voz temblorosa…) ¡DE COLORES! !VÁMONOS A URGENCIAS!
Llegamos con la niña, las cacas que estaban en la nevera (un par de ellas, ya puestos) y nos atiende una pediatra bastante languidona y poco habladora. Eso sí, nos coge muestras de nuestras C. de C. para analizarlas y a ver qué sale. Nos vamos a casa, a tiempo de darle de comer a la nena –dieta blanda–, que se eche un poco de siesta y de nuevo vamos para el médico, ahora el suyo-suyo, del ambulatorio de mi casa, que yo le tengo mucha fé.
Ya en el pediatra y tras alabar la cazadorita de mi niña que iba monísima, le hago el relato de la cosa. Me felicita por mi estupendo y completo resumen (yo ensayo antes, es por eso que siempre me sale esta parte superbien) y reconoce a la niña. Le cuento que me voy de viaje y que estoy inquieta: ¿es grave? Y él me dice: “sólo si las C de C. fueran como “mermelada de fresa” sería preocupante…”
Mi cara de estupor: yo, que estaba tan contenta con mi definición de color “pimentón” y de pronto me asaltan con esta otra perspectiva. ¿Y si me he equivocado? ¿Y si mis C.d.C. eran tipo “mermelada de fresa” y no sólo “color pimentón”? !Ay, Dios!
El hombre, como me conoce, –son casi dos años desde que me recomendó que me olvidara de la niña si quiera un par de horas al día– me dijo que a sólo media hora de mi destino vacacional estaba el Mejor Hospital Infantil de toda Europa.
Pero que si sólo iba a estar el puente, no me iba a dar tiempo a visitarlo.
!Encima cachondeíto! Fin del día 3. Queda un día para el puente…
Día 4 de ¿C. de C.?: Falta un día para coger el avión. A las 6.10 AM. De momento no hay novedad: sin C. de C, ni “pimentón”, ni “mermelada de fresa”. No las tengo todas conmigo, porque las C.de C. son traicioneras… como los virus no identificados, y las corrientes de aire, y los colorantes y estabilizantes malignos y las patatas fritas y las chucherías. ¡Que sin vivir!
Al final nos fuimos. Y volvimos: el puente después de las C. de C.. fue estupendo, la verdad. Pero a mi la tensión nerviosa me ha dejado para el arrastre, y eso que mis vacaciones “de verdad” están por venir. Ay, Señor, qué angustia. No se si lo conseguiré.
Nunca pensé que diría esto, pero !qué ganas tengo de que acabe el verano¡•
Crea tu propio grupo de amigos, hablad entre vosotros con nuestro servicio de Mensajería instantánea, o "chatea" un rato. Conoce a otros miembros de la comunidad y manténte informada permanentemente de todo lo que ocurra mediante RSS.
¡Y todo gratis.!
Únete a la Comunidad MAs! y descubre todo lo que puedes conseguir.
Deja tu opinión