Vale, romper no es fácil. Hasta ahí casi todos de acuerdo (y digo casi, porque a lo mejor alguien hay a quien se lo parezca). El momento ruptura es difícil incluso cuando existen buenas razones, y tú lo sepas muy bien. Lo ideal, a mi juicio, sería poder despedir una relación con una comida o cena estupenda homenajeando lo que, aunque desgastado ya, o roto, te hizo sentir especial y feliz un día. Todo final suele acabar con una celebración digna de recuerdo ¿por qué no hacer lo mismo para concluir una relación? Lo sé, utopía absoluta.
La realidad es que, aun en casos de crónica de muerte anunciada, a pesar de que ambas partes sean conscientes de que la cosa se ha terminado, cuesta aceptar que te digan lo que te vienes barruntando, lo que, en el fondo sabes que es mejor, o lo que, aunque no quieras, te consta que va a suceder irremediablemente. El más valiente, o el más quemado (según los casos), decide, o, al menos, dice en voz alta, lo que el otro calla: GAME OVER.
¿Por qué no basta decir: “no quiero seguir”, o, “esto se ha acabado”, o “hasta aquí puedo leer”? (uy, no, esto último es de otro juego), y regalarse seguidamente el paladar con un manjar estupendo, regado con un buen vino y amenizado con una charla amigable, finiquitando políticamente una situación sin solución? Pues porque no seríamos humanos. Hay conductas-tipo que se repiten en tales circunstancias, y que llaman mi atención, y me llenan de ternura. A saber: el dejado/dejada, habitualmente empieza con el reguero de preguntas desesperadas que torpedea, aunque en el fondo fondísimo teme las respuestas: ¿Hay otro/a? ¿He hecho algo mal? ¿Ya no te gusto/te pongo/ me quieres? ¿Es definitivo? ¿Quieres que nos demos un tiempo? Resistencia humana a perder. Instinto de posesión animal, que lleva a desear más que nunca retener lo que fue tuyo, aunque ya no lo sea, ni probablemente te convenga ya.
Pero el otro topicazo que, desde luego, me irrita sobremanera es el empeño del dejador/dejadora en sellar el momento con frases memorables y manidas:
•“No quiero hacerte daño” (lo cual siempre es de agradecer y enternece tu corazón, mientras que tu raciocinio reacciona enérgico: pos no me lo hagas hijo/a puta –con perdón–. Además, normalmente, cuando te dicen eso, ya te han hecho la pupa antes, o tienen un propósito inmediato de hacértela, ejem).
•“Eres de puta madre” (¡¡¡OOOHH, NOO!!! antagonismo cruel de “me gustas/me pones/te quiero”. Pues si soy de puta-madre porque me dejas hijo/a puta –con perdón–-? Porque, aceptémoslo: ser de puta-madre viene a ser lo mismo que “no me interesas nadísima como pareja”).
•“Eres lo mejor que me ha pasado en la vida” (¿Y entonces qué? ¿buscas algo peor pa sentirte vivo hijo/a puta –con perdón–? ¿Te vale un atropello de ferrocarril o lo que ansías es dar con un cabrón/a, que te machaque para que puedas ser feliz en tu estado de inseguridad e incomodidad permanente?)
•“Encontrarás a otro/a que te merezca” (Sí, eso sería el merecido final de la película si esto fuera Hollywood y existiera la justicia cupidil, pero Cupido es el más hijo puta de todos y va lanzando las flechas por ahí, caprichosamente, sin haberse operado las cataratas.)
Todas esas frases (que, por cierto, suelen ir combinadas entre sí), aunque pueden ser paliativos del trance y restan sufrimiento inmediato al dejado/a, provocan un efecto devastador en su memoria, porque a ellas se agarra durante el síndrome de abstinencia en la búsqueda de un consuelo absurdo, para, al final, acabar asumiéndolas como lo que son: palabras que se lleva el viento.
En fin, que sí, que los sentimientos, el orgullo, la pereza de volver a empezar, de resetear tu vida y todo ese cúmulo de sensaciones que se agolpan en el “dejamiento” hacen “talmente” inviable mi propuesta cena homenaje fin de relación. Vaya por Dios. Pero un consejo para todos los que tengan que hacer uso del momento ruptura: no me lo adornen con frases lapidarias, please, que luego, además, acabas choteándote de ellas ; ).
Crea tu propio grupo de amigos, hablad entre vosotros con nuestro servicio de Mensajería instantánea, o "chatea" un rato. Conoce a otros miembros de la comunidad y manténte informada permanentemente de todo lo que ocurra mediante RSS.
¡Y todo gratis.!
Únete a la Comunidad MAs! y descubre todo lo que puedes conseguir.
Deja tu opinión