Qué hace falta:

Arroz (1 taza por persona), 3 huevos (dos para freír y uno para batir), 1 plátano, 1 bote de tomate frito, 1 diente de ajo, sal, aceite de oliva, agua, una olla, una sartén, espumadera, cuchara de madera.

Cómo se hace:

Al hacer este plato, debes controlar muy bien los tiempos de cocinado de cada cosa para que todo esté listo cuando llegue tu invitada y no se lo coma frío. Primero ponemos el arroz y mientras se cuece preparamos el plátano. Los huevos los dejamos para el final, cuando los otros dos componentes de nuestra cena ya están listos, porque los huevos se enfrían antes. Mira, no los frías hasta que no oigas la puerta.

El arroz: hay un montón de tipos de arroz, (de grano largo, medio, redondo, basmati…) y dos formas de cocerlos: a la española y a la oriental; pero las dos tienen el mismo inconveniente: si te descuidas se pasa.

Que se te pase el arroz en general es malo; pero que se te pase cuando estamos hablando de cenas románticas… ¡peor!

Para evitarlo yo hago lo siguiente: pongo agua a hervir con un diente de ajo pelado y sal al gusto. Cuando el agua empieza a hervir echo el arroz; pero no un arroz cualquiera, sino ese que han inventado que no se pasa. Y tranquilo. ¡Pero léete antes las instrucciones del envase!

Cuando esté cocido lo escurres y lo reservas, tapadito para que no se enfríe.

Mientras el arroz se cuece puedes ir preparando el plátano.

Importante: Si se trata de una primera cita se honesto al elegir el plátano.

Un buen plátano, en una cena romántica, puede crear en tu invitada ciertas expectativas que, quizás, pueden verse defraudadas y a ver cómo lo arreglas luego.

El plátano: Para esta receta necesitamos un plátano que no esté muy maduro. Los plátanos maduros se ennegrecen, se arrugan y pierden rigidez, (¡la vida!), así que elige un plátano que esté durito.

Pela el plátano con cuidado. Esta fruta, cuando la pelas es muy frágil y se rompe con facilidad.

Envuelve el plátano pelado en harina (con cuidado) y luego pásalo por huevo batido. Batir un huevo sabes, ¿no? Por si acaso: lo echas en un plato hondo (sin cáscara), le das un poco así, movimiento, como de batir con el tenedor y listo. 

Ya rebozado –el plátano– lo fríes en la sartén con abundante aceite caliente, le das la vuelta para que se dore por todos lados y cuando esté dorado lo sacas y lo pones con el arroz para conservarlo todo caliente. Calienta el tomate frito en la misma sartén ¡pero antes quítale el aceite! Y por último fríes los huevos.

Eso está visto, es del tema 1. Bueno, y ahora la presentación.

Como se trata de una cena romántica, la presentación es más importante que otras veces. Yo pondría dos montañitas de arroz en un extremo del plato. Llena una tacita con el arroz y luego la vuelcas sobre el plato ¿Te acuerdas cuando hacías castillos con la arena de la playa? Pues igual. Debajo pones los huevos, te quedan casi en medio del plato y debajo de los huevos el plátano con las puntas señalando hacia el arroz. Encima de cada montañita de arroz pones el tomate frito que cada uno quiera. Y ya está.

Observarás que solo he frito un plátano, (dos tacitas de arroz, dos huevos, un plátano) ¿Por qué? Muy sencillo. Esta es una cena romántica y, aunque tengo la mente abierta, créeme: en estas ocasiones dos plátanos son multitud.

En resumen, con esta receta triunfas fijo y además te sale por cuatro euros.

¡Ah, y no olvides fregar los cacharros!

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