Que hace falta: 1 kg. de almejas (1 kg. para dos personas no es tanto, ten en cuenta que te las pesan con cáscara), 1 cebolla (pelada y partida), 2 dientes de ajo (ídem), 5 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de perejil, 1 vaso de vino blanco, 1 hoja de laurel, 1 limón pequeño, sal, un poco de pan rallado, una sartén, la cuchara de madera.

Como se hace: A mí me gustan mucho las almejas… y los mejillones. Sin embargo, soy incapaz de comerme una ostra. Como Tony Curtis en Espartaco

En una de las escenas más famosas ese gran, gran, grandísimo actor que fue Sir Lawrence Olivier, le explicaba al joven Curtis que en esta vida, los hombres, unas veces tienen que comer mejillones y otras ostras; pero nada, que Tony no entendía. Y a mí me pasa igual, antes de comerme una ostra prefiero que me crucifiquen.

Sin embargo las almejas me gustan mucho, y si están bien limpias más.

Por eso vamos a empezar por limpiarlas.

Las almejas viven enterradas en la arena, y las que están vivas se presentan cerradas.

Para que se abran ya conoces un truco, lo empleamos con los mejillones, y es que son lo mismo, moluscos lamelibranquios.

Pero antes lava las almejas en un cacharro con agua fría y sal, después las pones en la sartén con medio vaso de agua, le arrimas candela, y te quedas mirando. Cuando pasa un rato las almejas que empiezan a ponerse calientes se van abriendo, como por otra parte es natural. En ese momento las vas sacando y las pones en un platito para que se relajen.

El agua que ha sobrado la cuelas para quitarle la arena que han soltado y reutilizarla (el agua). Lo mejor para que no se cuele nada de arena es usar un trapo muy fino, una camiseta de esas que con el tiempo se han quedado casi transparentes es ideal.

No olvides lavar la camiseta bien antes de volver a ponértela.

Ahora dora la cebolla cortada en tiras muy finas y el ajo muy picadito, cuando se doren agregas un poquito de pan rallado para que espese, le das dos vueltas con la cuchara de madera y empiezas a echar, por este orden, el agua filtrada, el vino, el laurel y el limón, (el zumo se entiende).

Esta salsa es fundamental para que las almejas sepan a algo, así que cuidado.

La cocinas durante diez minutos de reloj; pero si ves que se te está quedando en nada la apartas en cuanto la cebolla y el ajo estén comestibles. En esto de la cocina como en todo no es bueno ser muy estricto.

Ya casi hemos terminado, cuando veas que se ha mezclado todo bien y que el líquido que había en la sartén se ha reducido un poco, echas las almejas.

Remueve las almejas un rato para que cojan sabor y justo antes de servir las espolvoreas con un poco de perejil picado. Si el perejil está fresco mejor.

Como detalle por tu parte las puedes servir en unas cazuelitas de esas de barro que venden en la Plaza y que duran lo justo, y le echas un poquito de caldo. Para comértelas cógelas con los dedos, que saben más buenas. Y cuando termines de chupar almejas a mojar. Veras como te pones. •

¡Ah, y no olvides fregar los cacharros!

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