Desde pequeñito siempre fuiste el mismo
majete, chistoso, bastante cortito
de promesa fácil y laxos principios
y además de eso, mi mejor amigo.

Hoy ya hemos crecido, somos dos adultos
con distinto oficio, yo soy empresario
tú, hábil político que nunca se olvida
de quién es su amiguito.

Desde que gobiernas mi vida ha cambiado:
gano los concursos, tengo concesiones,
organizo actos y hasta convenciones.

¡Oh insigne prócer!, Fénix del gobierno,
no quiero olvidarme de cuánto te debo,
acepta este traje, del resto… hablamos luego.

Comparte este artículo:
  • E-mail this story to a friend!
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Facebook
  • Meneame